Dijo: «Tengo mucho miedo.» Y le pregunté: «¿Por qué?»

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SENSACIONES

Dulce, como el agua de ese río que va a la deriva sin imaginar que acabará siendo mar.

Amargo,  como ese café que entona la mañana con su aroma  y da calor a mis manos con el temple de la taza.

Emocionante,  como aquella espera que desespera y rompe las ganas por dentro.

Aterrador,  como el vacío, como la nada, como el adiós.Infinito, como las gracias, como los suspiros, como las ideas…

Cálido, como tu abrazo, como la manta que arropa nuestras tardes de invierno.

Inmenso, como el cielo que miro cada noche en el intento de contar las estrellas.

Asombroso, como lo imposible, como lo inexplicable, como tu silencio.

Triste, como lo inevitable, como lo injusto, como la pena y el dolor gratuito.

Frío, como algunas palabras, como la falta de gestos, como las miradas que no encuentran respuesta.

Amable, como la voluntad, como la generosidad del que no pregunta el porqué de las cosas.

Doloroso, como los momentos que se atropellan, como las mentiras que se desabrochan solas.

Grande, como la amistad, como los recuerdos, como la sonrisa que alegra el día que parece pintado de gris.

Frágil, como las lágrimas, como lo efímero.

Poderoso, como las cosquillas que descolocan el cuerpo sereno y lo transforman en un saco de risas.

Caprichosa, como la inspiración, como la vida, como la suerte.

Feliz, como yo, como el presente, como el futuro… como la calma.

La Chica Metáfora

ANTES DE QUE OSCUREZCA EL CIELO

Puestas de sol, tormentas incipientes, los retablos

de la melancolía; quizá estos sean
los acontecimientos de los sábados noche
a los que llevar a tu chica. Al menos entonces
tal vez surjan momentos de belleza fugaz
antes de que oscurezca el cielo,
cuando las expectativas de ser feliz
estén a duras penas presentes
y sea, por lo tanto, algo dentro de lo posible. Sigue leyendo “ANTES DE QUE OSCUREZCA EL CIELO”